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viernes, 23 de octubre de 2009

El Real Madrid resucita al Milán con agitado encuentro en casa.




A las cualidades que ya le conocíamos al Real Madrid hay que añadirle una más, su capacidad para resucitar a los muertos. Porque eso es el Milan, un fantasma que vino del pasado para sonrojar a un pésimo Madrid, que mostró su imagen más desagradable. Fue un equipo sin continuidad en el juego, al que le faltó concentración, ritmo, intensidad en sus acciones y que acabó derrotado y sonrojado por un conjunto inferior, que en condiciones normales tendría que haber pactado una derrota digna. La ausencia de Cristiano no debería servir de excusa. Mal haría el Madrid en agarrarse a la baja del portugués para justificar sus errores.

Tuvo que salir desde el banquillo Drenthe, otro resucitado, para intentar rescatar al Madrid de una muerte segura, para meter una velocidad más al juego y transmitir a sus compañeros una tensión que nunca tuvieron. Salvo a Raúl, el único que pareció interesado en ganar el partido desde el primer minuto. Porque el Madrid fue Raúl y después la nada, un páramo. Hasta falló Casillas en los dos primeros goles y no queda como excusa el penalti cometido sobre Benzema, error compensado por el gol mal anulado a Thiago Silva.

El Real Madrid disimulaba con victorias sus problemas con el juego, problemas cada vez más graves, pero esta vez el equipo deberá afrontar las críticas sin ese escudo. El Milan no es más que un viejo dinosaurio que necesita mirar al pasado para reconocerse. Pues ese viejo fantasma ha derrotado al Madrid, que apoyado en su pegada iba derribando rivales. Esta vez no tuvo ni juego ni pegada. Nada que rescatar. El Milan es el pasado, glorioso, pero pasado. Mientras, el Madrid también es capaz de presumir, más que nadie, de historia, pero a ello añade un futuro esperanzador. El Madrid es un equipo que mira al futuro y que no debería haber tenido problemas para controlar, dominar, mandar y ganar un encuentro que se disputó a un ritmo bajísimo. El Milan parece un equipo de veteranos. Presenta una figura tan decadente como la de Ronaldinho, que hace casi cuatro años puso el Bernabéu a sus pies y ahora parece un veterano con problemas para atarse los cordones de las botas. Hasta ese Ronaldinho fue capaz de sacar los colores al Madrid.

El Milan, un equipo italiano que defiende como si no lo fuera, trajo a Madrid su versión más ofensiva y salió de inicio con la misma alineación que remontó el pasado domingo en San Siro el partido contra la Roma. Cuatro defensas, con Nesta como líder; Pirlo, Ambrosini y Seedorf en el centro del campo; Pato abierto en la banda derecha, Ronaldinho en la izquierda e Inzaghi como única referencia en ataque. Leonardo decidió conceder espacios a un equipo, como el Madrid, que tiene dificultades para creárselos, pero que cuando los tiene debería saber disfrutarlos. Con el balón en los pies el Milan disimula sus carencias, pero cuando lo tiene el rival, sus vergüenzas quedan a la vista de todos. Lo que parecía una táctica suicida del Milan no lo fue por la incapacidad del Madrid para aprovecharse de ella. Las bandas no existieron hasta la salida de Drenthe, así está el panorama, y Kaká se perdió en un centro del campo que no creó nada. Aportación mediocre del brasileño.

Manuel Pellegrini volvió a confiar en Benzema como pareja de Raúl en ataque, no sabemos si por convicción o por necesidad, ya que un problema físico dejó a Higuaín fuera de la convocatoria. Alimentó el técnico la confianza del francés y éste quiso involucrarse de inicio más en el juego. Se ofreció, quiso ser una alternativa para sus compañeros y buscó entre sus rivales a quién podía elegir como víctima para intentar lucirse. Eligió a Zambrotta, que al cuarto de hora cometió sobre Benzema uno de los penaltis más claros que se recuerdan. El italiano hizo una tijera por detrás al francés, un penalti que el árbitro De Bleeckere transformó en saque de puerta. La jugada retrató a Zambrotta, cuya incapacidad para el fútbol de élite ya se sabía desde hace tiempo, y al árbitro, que necesita o un libro con el reglamento, si quiere continuar arbitrando, o un bastón para manejarse por la vida sin golpearse con las esquinas y con los muebles de casa. Otra opción es que dirija los partidos con un bastón y unas gafas oscuras. No lo haría peor de lo que lo hace. También parece difícil que Benzema siga aportando tan poco.

El Bernabéu sólo salió de su estupor cinco minutos después, en una acción que el portero Dida elevó a la categoría de esperpento. Granero intentó asustar con un tiro flojo y centrado. Pareció que Dida detuvo el balón, pero éste, de manera incomprensible, acabó rodando por sus rodillas hasta que llegó a los pies de Raúl, que siempre está donde debe, esperando el fallo del contrario. Donde los demás no ven un posible error del rival, él siempre se imagina una ocasión de gol. Otra vez apareció Raúl.

Lo que hubo de ahí hasta el empate de Pirlo en el minuto 62 fueron momentos de sopor, de tedio, un partido sin intensidad, sin ritmo, que el Madrid no se atrevió o no supo sentenciar. Es en estos encuentros, con todo el foco mediático europeo puesto en el Bernabéu, en los que el Madrid debería dar un golpe en la mesa, lucir todo su poderío ofensivo y pasar por encima de un rival tan inferior en la teoría y que si no lo fue en la práctica fue porque el Madrid nunca logró dar continuidad a su juego y regaló a su afición otros 90 minutos de futbol insoportable.

Este encuentro disputado a otra velocidad hubiera servido para marcar una mayor distancia entre los dos equipos, en definitiva, la distancia que de verdad hay entre ellos. Pero cuando uno se duerme puede tener pesadillas, las viejas pesadillas que vuelven. Golpeó primero Pirlo con un gran disparo desde 30 metros que sorprendió a un despistado Casillas. Golazo en el primer tiro a puerta del Milan.

Apenas tres minutos después se vio un pase perfecto de Ambrosini a Pato, que se metió entre Albiol y Marcelo y eludió con facilidad la pésima salida de Casillas. Qué gran talento es Pato y qué mal rodeado está.

Fue entonces cuando Pellegrini retiró a un desacertado Granero y se encomendó a Drenthe y sus alocadas carreras por la banda, por lo menos alguien corrió por la banda. El holandés levantó el ánimo del Bernabéu con un tiro desde fuera del área a falta de 15 minutos. Hubo quien todavía creyó en la remontada y mucho más cuando Casillas salvó un mano a mano a Pato en el 85. En el córner provocado por el despeje de Iker llegó el gol mal anulado al Milan, por presunta falta de Thiago Silva a Raúl o Casillas. Sólo el pésimo árbitro lo sabe.

Las esperanzas de victoria desaparecieron definitivamente cuando Pato, ya sin tiempo para reaccionar, aprovechó un fallo defensivo del Madrid, otro más, para sentenciar un encuentro que él sí quiso ganar.

Fuente: As.com

El Rubin Kazan sorprende al Barça en casa.

El semidesconocido Rubin Kazan dio la gran sorpresa de la noche del martes de la Liga de Campeones al imponerse en el Camp Nou al vigente campeón, el FC Barcelona (1-2). El equipo ruso se adelantó en el minuto 2 con un tanto de Ryazantsev, defendió con orden e intensidad y ni siquiera se vino abajo cuando Zlatan Ibrahimovic empató al inicio de la segunda parte (minuto 48). Karadeniz, en el 73, hizo el tanto de la victoria rusa ante un Barça que -lejos de su nivel- no jugó mal, pero fue incapaz de descifrar la defensa rival. El equipo de Pep Guardiola estrelló dos balones en los palos por medio del propio Ibrahimovic y de Yayá Touré, pero no pudo impedir su primera derrota de la temporada.


Fuente: SportYou.es

El sevilla derrota al Stuttgart en su propia casa.

De muy poco le sirvió al Stuttgart empezar muy fuerte y que el Sevilla no llegase su área en el primer cuarto de hora, ya que en el segundo intento de los andaluces Squillaci mandó el balón al fondo de la red con una gran jugada: saque de esquina de Jesús Navas a pierna cambiada, pase en corto a Adriano, que se retiró 10 minutos después por un golpe en la rodilla, centro perfecto y remate de cabeza de Squillaci. Antes, los alemanes habían avisado los 30 segundos de juego y a los 13 minutos el árbitro les anuló un gol de Kuzmanovic por el fuera de juego. En esos primeros compases, el Stuttgart apretaba mucho más pero desaprovechaba, una y otra vez, todas sus ocasiones. En el centro del campo realizó un gran trabajo mientras que el Sevilla perdía demasiados balones. Luis Fabiano, recién llegado de Brasil, se quedó en el banquillo tras el descanso y dejó su puerto a Duscher. El Stuttgart salió con mucha menos fuerza que en la primera parte y Navas firmó el segundo tanto sevillista que daba tranquilidad a los líderes del Grupo G. Aunque la mitad del tanto habría que firmársela a Lehmann, que en vez de despejar fuera decidió hacerlo al centro del área, donde Navas se fue de Boka y marcó a placer. A Squillaci le supo a poco el primer tanto e hizo también el tercero tras un saque de falta de Dragutinovic. Cuando el Stuttgart lo tenía peor, fue cuando más luchó por acortar distancias y su trabajo fue recompensado. El gol de Élson, en el minuto 73, de imparable disparo de falta por la escuadra, despertó a los de Babbel y pusieron en grandes apuros a los de Manolo Jiménez; pero los dos goles de diferencia pesaron demasiado y el Sevilla no vio peligrar su victoria en ningún momento. El árbitro holandés decidió añadir cuatro minutos al tiempo reglamentario y fue otra vez cuando más apretaron. Schieber desaprovechó un error de Navás y solo ante Javi Varas la lazó fuera. El portero sevillano realizó un gran trabajo en su debut oficial en Liga de Campeones y en quinto partido como titular. En el último partido del Sevilla en Liga, ante el Deportivo en Riazor, a pesar de la derrota, también tuvo una buena actuación. La lesión de Andrés Palop, que sufre una mínima rotura en el gemelo de la pierna izquierda, hará que Javi Varas siga en la portería al menos dos semanas más. En la primera parte estuvo muy poco arropado ya que ese fondo estará de obras hasta 2011 y las silenciosas máquinas confrontaban con los cerca de 40.000 espectadores alemanes o los 400 sevillistas. Del Stuttgart, el mejor de la primera parte fue Hleb, que causó mucho peligro a los sevillistas haciendo de enganche entre el centro del campo y la delantera. A pesar de que llegó este verano, el bielorruso es la cabeza del equipo alemán, que no atraviesa su mejor momento, ya que es decimotercero en Liga, a pesar de que la pasada temporada terminó tercero y estuvo a punto de ganar la Bundesliga. En la segunda parte bajó mucho su rendimiento y fue cambiado en el minuto 70, tras perder tres balones importantísimos, sobre todo el que dejó en bandeja a Kanouté el tercer gol, aunque desaprovecho un uno contra uno con Lehmann. Muy buen trabajo realizó también el internacional serbio Kuzmanovic, que estuvo a punto de fichar por el Sevilla este verano y que sigue en la lista de jugadores que interesan al Sevilla.


Fuente: As.com

Button campeón de Formula 1' 2009.


Mundiales aparte, Mark Webber se ha adjudicado hoy con gran autoridad el Gran Premio de Brasil. El Red Bull se ha mostrado velocísimo, y sólo Robert Kubica le ha podido seguir más o menos el ritmo. El polaco de BMW ha realizado una gran salida y su buen ritmo de carrera ha hecho el resto hasta alcanzar el segundo escalón del podio.
El gran derrotado del día, y del año, ha sido Rubens Barrichello, que ha controlado la primera parte de la carrera, pero que ha sufrido tráfico al salir de boxes, un segundo juego de neumáticos nefasto y, finalmente, un pinchazo provocado por el adelantamiento de Lewis Hamilton en las últimas vueltas de la carrera. De este modo, Rubens pierde la que podría ser su última oportunidad de ganar el Mundial y, después de felicitar muy deportivamente a Jenson Button, ha desaparecido del paddock de Interlagos.
Lewis Hamilton ha flanqueado a Webber un poco más abajo, en la tercera posición final, tras partir desde el decimoctavo lugar en parrilla. El británico ha tenido suerte por la aparición del Safety Car en los primeros compases de la carrera y no ha cometido un solo error en toda la prueba. Un merecido podio para el de McLaren que también tiene premio: su escudería ha superado a Ferrari en el Mundial, a falta de una carrera para el final del campeonato. La parte triste para Hamilton es que deja de ser Campeón y le cede el trono a su compatriota Button.
El GP de Brasil no ha sido benevolente con los españoles: Fernando Alonso ha quedado fuera de carrera en la primera vuelta, cuando el descontrolado Force India de Adrian Sutil le ha embestido por detrás, mientras que Jaime Alguersuari ha acabado la prueba en la decimocuarta posición. Aunque acabar es un éxito para Jaime, el catalán ha tenido que conformarse con el último lugar, por detrás de Grosjean y Liuzzi.
Hoy no ha llovido en Sao Paulo, muy al contrario que ayer, aunque las nubes han amenazado con descargar durante el último tercio de la carrera. Pese a ello, ha sido una carrera bastante accidentada. La carambola entre Trulli, Sutil y Alonso ha sido la primera: Trulli ha querido adelantar por fuera a Sutil porque éste había salido mal de la Reta Oposta. Sin embargo, el de Force India ha tapado el hueco sin vacilaciones y la decisión de Trulli se ha convertido en descontrol de su Toyota para acabar impactando contra el propio Sutil a gran velocidad. Los dos han iniciado sendas salidas de pista y, cuando Sutil ya iba marcha atrás y con muy pocas ruedas en su coche, ha impactado contra la trasera del Renault R29 de Fernando Alonso, lo que ha arruinado la carrera del asturiano.
Más tarde, Nick Heidfeld y Nico Rosberg han sufrido problemas técnicos irreversibles, mientras que el último abandono también ha sido consecuencia de un choque: Kazuki Nakajima ha intentado superar a su compatriota Kamui Kobayashi cuando éste último ha salido de boxes con los neumáticos fríos, pero el debutante de Toyota le ha cerrado la puerta y el toque se ha vuelto inevitable. Afortunadamente para Nakajima, tenía bastantes metros de escapatoria y el golpe contra las barreras no ha sido fuerte, aunque sí lo suficiente como para apartarlo de la carrera. En todo caso, la actuación del novato Kobayashi ha sido más que digna, con un buen adelantamiento a Fisichella y una resistencia magistral ante los continuos ataques de Jenson Button a mitad de la carrera. El de Toyota ha coqueteado con la zona de puntos casi hasta el final y ha hecho méritos para ser considerado como segundo piloto de la escudería nipona en 2010.
Otra nota de color la han dado los finlandeses. Concretamente el color ha sido rojo fuego, porque un mecánico de McLaren ha levantado la 'piruleta' antes de tiempo en el primer repostaje de Kovalainen y éste se ha llevado enganchada la manguera en su McLaren. Como ésta todavía contenía gasolina, la ha esparcido sobre el Ferrari de Kimi Raikkonen, que salía justo por detrás de él. Como era previsible, el combustible ha deflagrado y sólo por suerte no ha hecho daño a Kimi ni a su coche, que con sorpresa se han visto envueltos en llamas por un segundo.
Fuente: TheF1